El Orbitrek, yo y yo mismo
Primero, me he cansado de una letra tan enorme, así que la cambio. Ja.
Más. Mi madre llamó a la teletienda hace unas semanas, por ese afán antiadiposo que le ha dado últimamente, toda ella parches, cremas y aparatos de teletienda, y hoy ha llegado, y ha tenido que montarla el tonto, que soy yo. Así que me he armado con la llave de tuercas, la llave Allen y pivotes de pedales y me he puesto al tema, tal como hizo en su día Lucy, de Seven Heaven, con el coche de su hermano Matt. Claro que a ella, pese que era una mecánica del quince, la ayudó el ligue de su hermana. Pues yo igual, sólo que sin pañuelo en la cabeza, sin mono, y en vez del ligue de mi hermana (que tiene ocho años la criatura, dejémosla ser niña un poco más) tenía a mi madre tirando cosas y quejándose de la grasa de determinadas piezas.
Y, ¡oh, santo cielo!, tras media hora larga de girar tuercas y encajar pedales, el armatoste estaba listo. Y, ¡oh, santo, santísimo cielo!, lo he probado y es realmente divertido. Me estoy pensando lo de los veinte minutillos al día en el Orbitrek Platinum ese. Al fin y al cabo, lo he montado yo. Así que, ¡zapatillas de deporte (porque los pedales resbalan que te cagas), tele encendida y a hacer glúteos!
Más. Mi madre llamó a la teletienda hace unas semanas, por ese afán antiadiposo que le ha dado últimamente, toda ella parches, cremas y aparatos de teletienda, y hoy ha llegado, y ha tenido que montarla el tonto, que soy yo. Así que me he armado con la llave de tuercas, la llave Allen y pivotes de pedales y me he puesto al tema, tal como hizo en su día Lucy, de Seven Heaven, con el coche de su hermano Matt. Claro que a ella, pese que era una mecánica del quince, la ayudó el ligue de su hermana. Pues yo igual, sólo que sin pañuelo en la cabeza, sin mono, y en vez del ligue de mi hermana (que tiene ocho años la criatura, dejémosla ser niña un poco más) tenía a mi madre tirando cosas y quejándose de la grasa de determinadas piezas.
Y, ¡oh, santo cielo!, tras media hora larga de girar tuercas y encajar pedales, el armatoste estaba listo. Y, ¡oh, santo, santísimo cielo!, lo he probado y es realmente divertido. Me estoy pensando lo de los veinte minutillos al día en el Orbitrek Platinum ese. Al fin y al cabo, lo he montado yo. Así que, ¡zapatillas de deporte (porque los pedales resbalan que te cagas), tele encendida y a hacer glúteos!


