San Juan
iLlevo dos días con una opresión en el estómago que no sé que es. Creo que falta de amor y cariño. Sigo queriendo un abrazo, pero no de NDM, ni de Bigfoot (bueno, de él sí), sino de... bueno, no sé. Me apetece tirarme en la cama y que un montón de gente tumbada a mi alrededor me abrace (sólo me abrace).
Eso no significa que esté triste o deprimido. Estoy... bueno, normal. Anoche, San Juan, salí con Meg y Foxxy. Cenamos kebabs en la playa, y luego fuimos a buscar un cachi de malibú con piña. En el Ciprés me encontré con una prima lejana mía (o no tan lejana, no lo sé, la verdad), y luego volvimos a la playa. Allí nos lo bebimos, quizá más rápido de lo debido (porque Meg empezó a sorber con su pajita y no podíamos permitir que se lo bebiera todo ella). El caso es que creo que se nos subió un poquillo pasa ser un cachi de mierda. A Foxxy le dio un ataque de risa sin venir a cuento y Meg decía cosas estúpidas, como:
Meg: ... pepino. ¡Jijijiji! ¡Pepino! ¡Pepino!
Supongo que yo estaba un poco mejor, porque vomité la mitad (de la risa), aunque vaya usted a saber. No tenía muchas ganas de fiesta, la verdad. No fuimos a ver la hoguera, y nos fuimos pronto a casa, que yo tenía ganas.
Por la mañana, me enteré de que mi madre me había llamado por teléfono, sobre la una y media, y habíamos hablado, me había dicho que no me volviera a dormir (porque se ve que me había despertado) porque mandaba a Poste hacia casa con mi hermana y mi prima. El caso es que me quedé dormido o algo, y esta mañana me ha montado un pocho impresionante.
La cosa es que yo estaba pseudosonámbulo, que es lo que me pasa a veces cuando intentan despertarme, y claro, nada más colgar el teléfono debí volver a mi letargo. Por la mañana no me acordaba. Y se lo he explicado, porque ella sabe que a veces me pasa. Pero nada, ella en sus trece, que había sido culpa mía y que soy un irresponsable. Pero vamos a ver, ¡QUE ESTABA SONÁMBULO! Nononono, es que no se puede confiar en mí y que ella me había pedido por teléfono que no me quedase dormido. Pero bueh.
Luego se le ha pasado, y ha estado majísima otra vez, como le pasa siempre, pero el que se ha cabreado soy yo.
Eso no significa que esté triste o deprimido. Estoy... bueno, normal. Anoche, San Juan, salí con Meg y Foxxy. Cenamos kebabs en la playa, y luego fuimos a buscar un cachi de malibú con piña. En el Ciprés me encontré con una prima lejana mía (o no tan lejana, no lo sé, la verdad), y luego volvimos a la playa. Allí nos lo bebimos, quizá más rápido de lo debido (porque Meg empezó a sorber con su pajita y no podíamos permitir que se lo bebiera todo ella). El caso es que creo que se nos subió un poquillo pasa ser un cachi de mierda. A Foxxy le dio un ataque de risa sin venir a cuento y Meg decía cosas estúpidas, como:
Meg: ... pepino. ¡Jijijiji! ¡Pepino! ¡Pepino!
Supongo que yo estaba un poco mejor, porque vomité la mitad (de la risa), aunque vaya usted a saber. No tenía muchas ganas de fiesta, la verdad. No fuimos a ver la hoguera, y nos fuimos pronto a casa, que yo tenía ganas.
Por la mañana, me enteré de que mi madre me había llamado por teléfono, sobre la una y media, y habíamos hablado, me había dicho que no me volviera a dormir (porque se ve que me había despertado) porque mandaba a Poste hacia casa con mi hermana y mi prima. El caso es que me quedé dormido o algo, y esta mañana me ha montado un pocho impresionante.
La cosa es que yo estaba pseudosonámbulo, que es lo que me pasa a veces cuando intentan despertarme, y claro, nada más colgar el teléfono debí volver a mi letargo. Por la mañana no me acordaba. Y se lo he explicado, porque ella sabe que a veces me pasa. Pero nada, ella en sus trece, que había sido culpa mía y que soy un irresponsable. Pero vamos a ver, ¡QUE ESTABA SONÁMBULO! Nononono, es que no se puede confiar en mí y que ella me había pedido por teléfono que no me quedase dormido. Pero bueh.
Luego se le ha pasado, y ha estado majísima otra vez, como le pasa siempre, pero el que se ha cabreado soy yo.



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