jueves, septiembre 28, 2006

Midsummer versus Mascotas Asesinas

Entro en la cocina. Miro a un lado y a otro, y veo a la izquierda la nevera, y a la derecha, pared. Tampoco es que haya mucho sitio para mirar a ambos lados, porque mi cocina es más estrecha que el agujero de un espagueti. Todo despejado. Procedo a cumplir la misión que me ha llevado hasta allí. Objetivo: el conejo. Sí, ese mismo conejo gordo y peludo del que Bigfoot dijo: "¡Qué bonito es tu hámster!". Curioso lo de este chico, ¿no?

Pero me estoy yendo por las ramas. Con rapidez, cojo el cortauñas animalil de encima del cubertero. Hasta ahí todo bien. Me agacho, y maniobro con la jaula del conejo, al que llamaremos Zarpas, hasta que lo abro. Por supuesto, cuando intento sacarlo, empieza a correr en círculos de modo que me resulta muy difícil realizar la extracción sin sacarle uno o dos ojos, pero como soy diez de hábil, lo logro. Me fijo en que tiene gasta cinco centímetros de zarpa. Me lo pongo en el regazo, y le corto las uñas de tres patas sin ninguna complicación, pero en cuando toco la tercera pata, da un salto que hace que yo pegue un berrido de terror. Animalejo...

(En estos momentos, Zarpas está encima de mi cama, lanzándome miradas furibundas mientras mueve las orejas y rumia una zanahoria. Espero que no me mee en la cama, que he cambiado las sábanas esta mañana. Y menos mal que ya no tiene uñas, porque juraría que hubiera podido cortar diamante con una de esas.)

Luego, tocó desparasitar a un ser casi tan terrorífico como mi conejo. Se trata de Gatacabrona, que es... mi gata. Con el flis no hubo problema, sólo tuve que perseguirla por todo el pasillo, intentando acertarle a ella. Pero lo logré, porque estoy de pulgas hasta los huevos. Mi cama está llena de pulgas. Odio las pulgas.

Eso sí, a la hora de cepillarla para quitar bichitos muertos, bien que se restregaba contra el cepillo, esperando que se lo pasara por partes privadas de la anatomía de cualquier hembra. Puta pervertida. Que se te cepille tu abuela, rica.

Y yo me pregunto, ¿de verdad merece la pena tener mascotas, si tenemos que hacer cosas así?

Aunque, ¿qué haría yo sin mi gata querida T_T?

2 Comments:

Blogger Lusty said...

Si a los bichos les carga el diablo...yo tengo una periquita monisima, pero como te rrimes mucho te saca los ojos de un picotazo...
Por cierto, has puesto la entrada 6 veces!!!

9:24 p. m.  
Blogger Osano-Wo said...

Ay, que haria yo sin mi Suki (una prima lejana de Gatacabrona), mas mona ella ^^. Eso si, a veces la hacia la maniobra pelapollos de Pyramid Head, puede ser muy insoportable ¬_¬.

11:59 p. m.  

Publicar un comentario

<< Home

adopt your own virtual pet!
adopt your own virtual pet!