Distancia no implica susurro
La verdad es que nadie sabe que vuelvo a escribir, y casi lo prefiero. Ya lo descubrirá alguien. Y si no, mejor.
No me suelo quejar. No me importa que me critiquen; en realidad sí, pero me callo. No me importa cómo me llamen. O sí, pero también me callo. Menos cuando es Meg, que me pone motes muy absurdos. No tolero que me pongan ningún mote que incluya la palabra "pecho".
Me resulta fácil cogerle afecto a la gente. Le tengo aprecio a algunos compañeros de clase que sé que son unos falsos y mala gente, y los que sé que son buenos me caen aún mejor. Quiero mucho a mis amigos, incluso cuando no lo son. Porque aunque los quiero, a veces los odio.
Pero no es el caso. Hoy estoy feliz y me siento en paz conmigo mismo y el mundo y que os zurzan a todos. Pero tengo algo que decir. A Bigfoot, que como no está conectado y mañana me habré olvidado, pues toca el blog. Si lo lee, magnífico, y si no, me habré quedado a gusto.
Digo desde ya que lo que viene a continuación no lo digo con ánimo de ofender ni de iniciar una discusión ni nada de eso. No estoy enfadado. Te considero mi amigo y te quiero un huevo, a pesar de que cualquiera que lea lo siguiente pueda pensar otra cosa. Tampoco digo que tenga razón: es lo que yo pienso, y nada más. No tiene validez real, porque ya casi ni te conozco, y la verdad es que no sé por qué. Que quede claro.
- Hoy sí me quejo. No es por echarme flores, pero tengo un corazón, ¿sabes? y además es enorme (mi corazón). Otra cosa es que tú no sepas verlo.
La verdad es que creo que nunca me has preguntado cómo estoy. Quizá eso tenga algo que ver: normalmente no doy respuestas a preguntas que no han sido formuladas.
- La distancia la puso Ylluna. Yo estaba más que dispuesto a abrir una ventana y... susurrar.
- Si quieres saberlas, aquí están. Mis ideas. Opino que, aunque no de modo consciente, juegas con todo el mundo como se te (como a tu subconsciente se le) antoja. Engañas y crees que está bien. Que vives como te da la gana. Que no debes rendirle cuentas a nadie. Que todos piensan como tú, que todos los que te rodean y no son de la extrema derecha ven la vida como tú. Y no es cierto. Crees que lo que haces está bien, pero vas dejando un rastro de... cómo decirlo, destrucción emocional. Cachitos de corazón. Y te crees que la gente sana con la misma facilidad que tú, pero no. No somos tú. No todos te entendemos.
Me han contado cosas que no son guays, cosas que dijiste y cosas que haces, y que sólo confirman lo anteriormente dicho.
- Tienes razón: no puedo hacerte daño. Y no puedo porque no quiero. Y no quiero porque te quiero mucho.
FIN
P.D.: Me reitero; te quiero mucho. Hasta aquí.
No me suelo quejar. No me importa que me critiquen; en realidad sí, pero me callo. No me importa cómo me llamen. O sí, pero también me callo. Menos cuando es Meg, que me pone motes muy absurdos. No tolero que me pongan ningún mote que incluya la palabra "pecho".
Me resulta fácil cogerle afecto a la gente. Le tengo aprecio a algunos compañeros de clase que sé que son unos falsos y mala gente, y los que sé que son buenos me caen aún mejor. Quiero mucho a mis amigos, incluso cuando no lo son. Porque aunque los quiero, a veces los odio.
Pero no es el caso. Hoy estoy feliz y me siento en paz conmigo mismo y el mundo y que os zurzan a todos. Pero tengo algo que decir. A Bigfoot, que como no está conectado y mañana me habré olvidado, pues toca el blog. Si lo lee, magnífico, y si no, me habré quedado a gusto.
Digo desde ya que lo que viene a continuación no lo digo con ánimo de ofender ni de iniciar una discusión ni nada de eso. No estoy enfadado. Te considero mi amigo y te quiero un huevo, a pesar de que cualquiera que lea lo siguiente pueda pensar otra cosa. Tampoco digo que tenga razón: es lo que yo pienso, y nada más. No tiene validez real, porque ya casi ni te conozco, y la verdad es que no sé por qué. Que quede claro.
- Hoy sí me quejo. No es por echarme flores, pero tengo un corazón, ¿sabes? y además es enorme (mi corazón). Otra cosa es que tú no sepas verlo.
La verdad es que creo que nunca me has preguntado cómo estoy. Quizá eso tenga algo que ver: normalmente no doy respuestas a preguntas que no han sido formuladas.
- La distancia la puso Ylluna. Yo estaba más que dispuesto a abrir una ventana y... susurrar.
- Si quieres saberlas, aquí están. Mis ideas. Opino que, aunque no de modo consciente, juegas con todo el mundo como se te (como a tu subconsciente se le) antoja. Engañas y crees que está bien. Que vives como te da la gana. Que no debes rendirle cuentas a nadie. Que todos piensan como tú, que todos los que te rodean y no son de la extrema derecha ven la vida como tú. Y no es cierto. Crees que lo que haces está bien, pero vas dejando un rastro de... cómo decirlo, destrucción emocional. Cachitos de corazón. Y te crees que la gente sana con la misma facilidad que tú, pero no. No somos tú. No todos te entendemos.
Me han contado cosas que no son guays, cosas que dijiste y cosas que haces, y que sólo confirman lo anteriormente dicho.
- Tienes razón: no puedo hacerte daño. Y no puedo porque no quiero. Y no quiero porque te quiero mucho.
FIN
P.D.: Me reitero; te quiero mucho. Hasta aquí.


